Mercurio Editorial

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Louis Feuillee

Louis Feuillée. El primer científico explorador (1660-1732)

Alfredo Herrera Piqué. Historia. 1 Edición. 2015. cartoné. 15x21 cm. 308 p. ISBN: 978-84-944454-9-1

El matemático, astrónomo y naturalista francés Louis Feuillée comparte con el célebre astrónomo Edmond Halley haber sido uno de los primeros científicos exploradores y viajeros de la historia de la ciencia. A lo largo de su vida, Feuillée participó en una campaña de mediciones hidrográficas en el Mediterráneo y realizó tres viajes científicos: a Martinica y puertos de Tierra Firme (1703-1706), a la América del Sur (1707-1711) y a las islas Canarias (1724), respectivamente. Una de sus tareas fundamentales consistió en el cálculo de las longitudes geográficas por el procedimiento astronómico. Junto a ello, realizó infinidad de observaciones astronómicas, físicas y de historia natural, expuestas en su obra « Journal des Observations Physiques, Mathématiques et Botaniques, faites par l’ordre du Roy sur les Côtes Orientales de l’Amérique Meridionale & dans les Indes Occidentales, depuis l’année 1707 jusques en 1712 », publicada en París, en tres tomos. Antes de Feuillée solamente podemos registrar la aventura científica de Halley en el Atlántico, que tiene unas características y unos contenidos totalmente diferentes.
Podríamos afirmar que Feuillée fue el primer científico explorador y que Halley fue, poco antes que Feuillée, el primer hombre de ciencia que realizó cálculos sistemáticos de la declinación magnética en aguas del océano Atlántico, en su campaña (1698-1699) a bordo del “Paramour Pink”, que él mismo comandaba. Ambos eran astrónomos, y Halley fue el más relevante o uno de los más destacados de su tiempo. Sin embargo, Feuillée extendía sus estudios e investigaciones a otros diversas materias y disciplinas. Halley pasó a ser reconocido como una de las grandes figuras de la historia de la ciencia e incluso popularizado después a través del cometa de su nombre. En cambio, Feuillée es prácticamente desconocido. Su papel primordial en la historia de la ciencia y su auténtica aportación es el que aquí queremos subrayar: haber sido el primero que, usando el método científico, desarrolló campañas sistemáticas de investigación, observación y estudios en una extensa parte del globo hasta entonces apenas estudiada, la América del sur. Resultado de ello fueron, en este ámbito concreto, su contribución a la cartografía mediante el cálculo de las longitudes en la América española y en las Antillas y, entre otras más, la descripción de especies vegetales endémicas americanas que enriqueció el conocimiento botánico de su tiempo y fue utilizada por Linneo en su obra “Species plantarum” (1753).
En la historia de la ciencia y de las expediciones científicas, Feuillée es el primer científico que explora, estudia e investiga de forma sistemática y global un territorio concreto de los dominios españoles de América (y también Martinica y las islas Canarias), utilizando las matemáticas, la astronomía y la física, al mismo tiempo que realiza descripciones y catalogaciones botánicas, así como descripciones y disecciones zoológicas. Es el primero en utilizar el método científico en el estudio y conocimiento de la América hispana en el primer decenio del siglo XVIII y, posteriormente, de las islas Canarias. En sus investigaciones aborda materias como hidrografía, astronomía, física, oceanografía, geografía, botánica y zoología. Utilizando el procedimiento astronómico, se ocupó de la determinación de las longitudes de numerosos puertos y ciudades del Mediterráneo y de América. Para ello realizó constantes observaciones de los eclipses de los satélites de Júpiter y, también, de eclipses lunares. Asimismo, fue de los primeros astrónomos que observó las estrellas del cielo austral. A lo largo de su vida realizó campañas científicas en el Mediterráneo oriental, Antillas francesas y ciudades marítimas de los actuales estados de Venezuela, Colombia, Panamá, Uruguay, Argentina, Chile y Perú, en un periodo de tiempo comprendido entre los años 1700 y 1710. Posteriormente, calculó el primer meridiano en 1724. Estas campañas e investigaciones las llevó a cabo como explorador individual y viajando en solitario. Así, fue el científico explorador que inauguró los grandes viajes y campañas científicas de la Ilustración. Le siguieron, en la primera parte del siglo, las campañas en Laponia (Clairaut, Maupertius) y Ecuador (La Condamine, Bouguer, Godin, Jussieu) en 1735-36, destinadas a determinar la forma del globo terrestre. En la segunda mitad de la centuria se desarrollarán, entre otras, las expediciones marítimas, geográficas y científicas de Cook, La Pérouse, Malaspina, d’Entrecasteux y Baudin a los Mares del Sur, en las que participan numerosos científicos de distintas disciplinas. A ellas hemos de añadir la campaña de los científicos que acompañaron al ejército de Napoleón en la invasión de Egipto. Culmina este periodo la expedición científica de Humboldt y Bonpland a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, iniciada en 1799, también con las características de un viaje científico en solitario por los territorios de la América hispana, transcurridos noventa años desde las expediciones de Feuillée.
Mi relación investigadora con Louis Feuillée se remonta al año 1978. Atendía yo entonces a un proyecto para el estudio sobre la exploración científica de las islas Canarias en el siglo XVIII. Había leído en el primer tomo de la edición original del “Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente”, de Alexander von Humboldt, una breve mención sobre Feuillée relativa a la medición de la altitud del Teide. En el verano de aquel año viajé a París y Londres con el propósito de investigar y conocer las fuentes originales necesarias para realizar mi estudio, ya que todos los naturalistas y científicos que habían explorado las Canarias en el Siglo de las Luces eran europeos, singularmente franceses. En lo que concierne al padre Feuillée, mi desplazamiento e interés tuvieron justa recompensa. En la Biblioteca Nacional de Francia pude localizar el manuscrito que comprende el diario y relación de las observaciones científicas que llevó a cabo en las islas Canarias entre mayo y octubre de 1724. Feuillée había sido enviado a estas islas por la Academia Real de Ciencias de París con el objetivo principal de la determinar la posición del primer meridiano, cuestión que en aquel tiempo tenía gran relevancia en la navegación y en la estrategia geopolítica de las potencias europeas en el Atlántico. También, por supuesto, en la cartografía internacional. Se trataba, por consiguiente, de un asunto de notable relevancia y, en sí mismo, el propio manuscrito la tenía en el ámbito de la historia de la ciencia. Mi satisfacción y alegría en aquel templo de la cultura, bajo la gran cúpula de la histórica Biblioteca, fue, por lo mismo, inmensa. Sin embargo, después de haber consultado su texto y de tomar muchas notas para su estudio, todas del mayor interés, me percaté de un minúsculo apunte en su frontispicio indicando que se trata de una copia hecha por orden del matemático Charles Marie de la Condamine destinada a formar parte de la documentación y bibliografía científicas recogidas para la célebre expedición geodésica al Perú en 1735. Éste viaje, organizado también por la Academia, fue de suma trascendencia, pues las mediciones de los científicos franceses confirmaron que el globo terráqueo, la figura de la Tierra, se ensancha ligeramente en el ecuador terrestre, tal como afirmaba Newton.
Presumiblemente, la copia de Feuillée viajó entonces a Perú y retornó, tiempo después, para ser guardada en la antigua Biblioteca Imperial. Hago esta consideración porque, en su relación histórica del viaje la América meridional, los entonces jóvenes oficiales Jorge Juan y Antonio de Ulloa, a quienes la Corona de España encomendó que acompañaran a los académicos franceses durante su presencia en el Virreinato del Perú, aludieron a ciertas mediciones que había hecho Feuillée en Canarias, lo que muestra que, durante aquel viaje, conocieron la copia del manuscrito de Feuillée, hoy en la Biblioteca Nacional de Francia.
Pues bien, en el verano de 1979 programé un nuevo viaje de estudios e investigación con el mismo propósito, pero esta vez solamente a París. Fue entonces cuando conocí en la Biblioteca Central del Museo Nacional de Historia Natural de Francia el original del informe manuscrito que Louis Feuillée había dirigido a la Academia Real de Ciencias sobre su viaje científico a las Canarias para calcular la posición del primer meridiano: “Voyage aux Isles Canaries ou Journal des Observations physiques, mathématiques, botaniques et historiques faites par ordre du Sa Majesté”, 1724 De nuevo representó una gran satisfacción porque, esta vez sí, me hallaba ante el Diario escrito de puño y letra por nuestro científico. Ya destaqué entonces su importancia, pero, además, para mí constituía una fuente principal, seguramente, la más interesante y la más novedosa para mi trabajo. Posteriormente, solicité tanto a la Biblioteca del Museo de Historia Natural como a la Biblioteca Nacional de Francia, respectivas reproducciones microfilmadas de ambos manuscritos y así fue cómo llegó, privada y silenciosamente, el texto de Feuillée a las islas en las que el naturalista había estado doscientos cincuenta años atrás.
Hasta entonces, la estancia científica de Feuillée en Canarias, su informe a la Academia de Ciencias de París y el propio naturalista eran enteramente desconocidos en los estudios regionales y diría que, igualmente, en la España peninsular. No hay traza, ni mención, de sus investigaciones y de su obra en la bibliografía y en las obras historiográficas o científicas de autores canarios con anterioridad a 1980. Por esto me pareció lo más coherente por mi parte dar a conocer en los círculos académicos la figura de Feuillée y sus investigaciones científicas. La ocasión se presentó en el IV Coloquio de Historia Canario Americana, octubre de 1980, dirigido por el historiador y americanista Francisco Morales Padrón, evento en el que presenté la ponencia “Estancia en las islas Canarias de Louis Feuillée, pionero de la exploración científico natural de este archipiélago, 1724”. Dos años después, el capítulo relativo a las investigaciones de Feuillée encabezó mi ponencia “Las islas Canarias, escala en la exploración científica de los continentes exóticos”, presentada en el Coloquio Internacional de Historia Marítima, 1982. Fue la base de mi libro “Las islas Canarias, escala científica en el Atlántico”, aparecido en 1987. Siguieron años en los que, para mí, primaron otros compromisos y actividades, pero no había olvidado la relevancia que merecía Louis Feuillée como temprano iniciador de las exploraciones científicas en la historia de la ciencia y, así, en 1999 presenté al Servicio de Ediciones del Cabildo de Gran Canaria el proyecto de mi obra “Pasión y aventura en la ciencia de las Luces”.
La realización y la edición del estudio se prolongaron varios años y, finalmente, se preparó una excelente publicación en dos tomos, editada por el Cabildo de Gran Canaria y presentada en febrero de 2006. Dentro de los contenidos del extenso primer volumen, hice un estudio sobre las investigaciones y la obra de Feuillée, que ocupa setenta páginas. En el segundo tomo, acometí la publicación facsímil (370 folios+42 láminas) del informe manuscrito de Feuillée a la Academia Real de Ciencias de París sobre la determinación del primer meridiano y sus estudios en Canarias, que hasta la fecha había permanecido inédito. Se hizo en colaboración con la Biblioteca Central del Museo Nacional de Historia Natural de Francia, cuyos servicios habían escaneado el original y cuya dirección permitió la publicación. Fue la primera edición de este importante texto de Feuillée. La acompañó la primera y única traducción al español, realizada, al efecto, por Dulce María González Doreste y Antonio Álvarez de la Rosa, catedráticos del departamento de Filología Francesa de la Universidad de La Laguna. Escritos por distintos especialistas, en el mismo tomo II se insertaron varios artículos científicos de análisis de las mediciones del meridiano de El Hierro y de la altitud del Teide, así como de las observaciones astronómicas, botánicas y zoológicas.
Naturalmente, al comenzar mis primeros estudios y documentación sobre Feuillée, tuve conocimiento de la existencia de la citada obra sobre sus exploraciones en América, cuyos dos primeros tomos aparecieron en París en 1714 y el tercero en 1725. Cumplido mi interés inicial de estudiar su presencia científica en las islas Canarias, consideré, más tarde, que necesitaba completar mi propósito mediante la publicación de un estudio específico sobre la obra e investigaciones principales del científico galo. Es lo que desarrollo en el presente libro, que presta especial atención a sus observaciones en América entre 1703 y 1710, subrayando este papel de Feuillée como el astrónomo y naturalista que inauguró la era de los científicos exploradores y de los viajes científicos en el Siglo de las Luces y en la historia de la ciencia moderna. Dentro de los estudios que he desarrollado en el ámbito de esta disciplina, con la presente publicación y con las precedentes, ya mencionadas, he intentado contribuir a la recuperación de la figura científica de Feuillée, así como a la relevancia y trascendencia de sus observaciones en el Nuevo Mundo.

ÍNDICE
PREÁMBULO, 9
CAPÍTULO 1
FÍSICA Y ASTRONOMÍA EN LOS COMIENZOS DE LA CIENCIA MODERNA, 17
La ciencia de las plantas en el siglo XVII, 45; Un tiempo de exploraciones botánicas, 51
CAPÍTULO 2
LA PRIMERA EXPLORACIÓN CIENTÍFICA DE LA AMÉRICA HISPANA, 57
Exploración y observaciones en Martinica y norte de América del Sur (1703-1706), 65; Observaciones y exploraciones en la América del Sur (1707-1710), 85;
Programa científico, 89; Primera aplicación del método científico en la América meridional, 95; Instrumental científico, 100; La navegación atlántica. Hidrografía del Río de la Plata, 104; La Mar del Sur: en las costas del Virreinato del Perú, 113; La ciudad de los Reyes de Lima, 116; La corriente del Perú, 126; Las estrellas del
cielo austral, 139; Exploración botánica en Perú y Chile, 145; Su libro de América, 168; Regreso a Francia, 172.
CAPÍTULO 3
EL PRIMER MERIDIANO Y OTRAS OBSERVACIONES, 177
El padre Feuilee y el primer meridiano, 186; Primera aplicación del método científico en las Canarias: observación del primer satélite de Júpiter, 198; La primera medición de la altitud del volcán Teide, 201; Determinación del meridiano, 222; Equipamiento científico y mediciones, 233; Descripción y catalogación de especies endémicas, 243; Pionero de la exploración científica, 263.
CAPÍTULO 4
EXPLORACIONES EN AMÉRICA HISPANA Y
EN CANARIAS DESPUÉS DE FEUILLÉE (SIGLO XVIII), 271
La expedición para medir el arco meridiano ecuatorial, 273; La flora y la historia natural de los dominios españoles, 275; La expedición Malaspina, 277; Humboldt y Boupland en las regiones equinoccionales de América, 279; Exploraciones del siglo XVIII en las islas Canarias, 284.
CUADRO CRONOLÓGICO (1660-1732), 287
BIBLIOGRAFÍA, 297


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